Madrid, España, 1947
Eva: Mi marido me contó su teoría. Dodero: No es una teoría. Eva: Como quiera llamarlo usted. Dodero: Es sólo un plan, señora, sí. Pero só… Eva (Interrumpiendo.): No lo sabría mi marido si sólo fuese un plan, como así tampoco me parece que usted se haga el sota conmigo en cuanto a lo que usted sabe que yo sé. Dodero: Usted debe comprender, señora, que en Suiza no p… Eva (Interrumpiendo.): No me salga con Suiza, Dodero. Dodero: ¿Por qué no? Eva: Mi marido me tiene al tanto, le digo yo. Dodero: Eso no lo dudo. Eva: A mí tampoco me caen bien los judíos, Dodero. Pero yo necesito que usted o cualquiera de los que trajo me explique a mí qué cosa le tengo que decir. Dodero: ¿A quién? Eva: Al Papa, Dodero. Ya se lo dije y espero que ésta sea la última vez que tenga que hacerlo: no soy ni tonta ni ilusa. Pero hay costado que me estoy perdiendo. Tampoco Freude me cae simpático. Del padre le hablo yo. Rudi es Juancito pero rubio. Dodero: La guerra no terminó, señora. Eva: Esto es más que la guerra, no me diga que no. La mujer de Franco me dijo algo con respecto a eso. Y tenga en cuenta que ésa Carmen es poco dada conmigo. Dodero: ¿Qué le dijo? Eva: Poco, por eso le pido más información. Me habló de la espada. Dodero: No sé nada yo, señora, que a usted pudiera satisfacerla en cuanto a lo q… Eva (Interrumpiendo.): Dodero: usted debe escucharme como si yo fuese una persona que entiende de qué le están hablando, ¿me comprende? Dodero: Todo ha sido dicho. Eva: ¿Usted cree? Dodero: No creo, sinceramente, que yo deba estar, y discúlpeme pero las cosas son así acá, evaluando mis posibilidades y las suyas, sabe. Eva: No se me haga el Magaldi, Dodero. Yo le hablo de otra cosa y no se a… Dodero (Interrumpiendo.): Es una pena. Eva: No me salga ahora con una respuesta tan complaciente conmigo porque, y discúlpemen usted ahora, no quiero comenzar a poner en funcionamiento la maquinaria que me hace encadenar los momentos y las situaciones, y así, como en las cintas, darme cuenta que a lo mejor todo es más terrible de lo que yo veo, pero que no por eso, nosotros, mi marido y yo, no podemos ser parte. Dodero: No creo entenderla. Eva: Yo creo que sí.