NA


Sé sincero con el momento. Así parece que, por lo bajo, le dijo ella a Mario Firmenich el día que redactaron la memoria de lo que habían hecho aquella vez, cuando eran tres y ella tenía marido. Ella se llamaba Norma, su apellido fue Arrostito. “Que el porvenir podría ser otro”, me dijo en trance. En realidad, el porvenir podría haber sido otro. Hay una gran facilidad para olvidar el porvenir en algunos. 

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