El leoncito


Como un leoncito se puede ver la vehemencia emotiva que está ahí donde ves al leoncito que en tu vida hará, de verlo y no de mirarlo como quienquiera que se moja con lluvia digamos, el vehemente leoncito será el guardián de lo propio tuyo y hasta del mismo leoncito que se puede ver ahí, donde quieras que estés y seas podría sucederte y uno es feliz hasta la vergüenza. Feliz como un niño. Los niños  siempre son mencionados en tercera persona, como si no fueran los niños somos nosotros mismos y cada uno de nosotros mismos, cuando niños éramos y no lo sabíamos -y no nos importaba- sino unos otros, unos otros seres que viven en otra región que casi parece en algunos nunca haber estado. El filibusterismo emocional es un problema.

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