Algunos de nuestros afectos próximos


El ritmo es una articulación que debe renunciar a determinadas reverberancias, o simplemente dejar que sea como viene. Pero no es fácil. A veces es necesario entender un poco la razón del otro para comenzar ocultándose bajo los signos y bajo encima dentro y fuera de uno mismo, donde estoy yo. Suele suceder con algunos de nuestros afectos próximos, a quienes aun así no pdemos dejar de amar ya que algunos de nosotros, descorriéndose muy lento el velo de no saber al menos dimensionar los alcances de la literatura y la noción de ficción, no sólo comparten sino que saben lo que uno más o menos comienza a saber cuando acontece en uno, a la edad biológica que fuese -me parece-, lo que fue y es de nosotros en este ahora empeñado a no ceder la fuerza de su velocidad de devenir, y acaso enceguecernos como más o menos ha sido siempre. Vamos donde está la luz. Eso quieren. Pero no todo lo que está encendido es una seguridad de refulgencia, digamos, natural y auténtica. Sin luz se puede hacer mucho, también.

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