Mental 1


El macizo valor real de estar en un confinamiento, o de saber que aún no teniéndolo, afuera y adentro, donde sea, no es cierto lo que ha de suceder. The massive real value of being in confinement, or having it not yet know, outside and inside, where it is not certain what will happen. La valeur réelle d’être massives en isolement, ou de l’avoir savons pas encore, à l’extérieur et l’intérieur, où il n’est pas certain de ce qui va se passer. Valè an masiv reyèl pou yo nan anprizònman, oswa gen ankò li pa konnen, soti deyò, li andedan, ki kote se pa sèten sa ki pral rive.


Yo no creo que esto sea una cuestión de mesura de parte de todos a la hora de negociar. Nosotros no sabemos accionar con cautela. Nos gana la velocidad del enseguida. Nuestro rumbo atraviesa el ritmo del pliegue y el repliegue sobre nosotros mismos. Es nuestra manera para encararlo todo, hasta el terciopelo que nos robaron. Así, nunca seremos abandonados por estos artilugios emocionales. Sabemos de personajes. Otros se deforman por esto, se desordenan por dentro y por fuera. En ese orden sucede. Nosotros alternamos volver a elegirnos con desentendernos de ustedes y de nosotros mismos para siempre.

Ventolina


Lo interno que sé, que está, que es y que tengo, te dice, como también lo externo mío es, te dice, una herramienta equivalente a la mano que con sus dedos sostiene la birome, el bolígrafo o el lápiz con el cual uno escribe, te dice, en un papel cualquiera, lo que de dentro viene hacia el afuera de este plano de realidad. Lo que miro a través de mis ojos, te dice, se cubre de emoción más que de significación. O al revés. Aún no lo sé, te dice, pero siento una ventolina que me empuja y puja de adentro hacia fuera y viceversa y, en movimiento inestable (+), me encuentro con un trabajo propio que sólo yo, te dice, puedo realizar y realizarme con la forma que yo tengo (o tendría) para saber quién soy, te dice pero no te devela su herramienta sino que te deja para que ahondes en tu propio sistema no dogmático cuya práctica permanecerá en la residencia de un devenir auténtico, es decir, tuyo, unificado en lo múltiple.

No dimensionamos


“Cuando se pierde todo, el volver a empezar modifica la percepción de uno con y en el mundo”, dicen por ahí como una certeza que tan frase largada por bocas y bocas terminó por perder fuerza. La percepción viene en correlato con aquello que no se sabe exactamente qué, cuál y cómo es la función precisa pero lo llaman “inconsciente”. Entonces, sólo después, se comprende que es posible no sólo morir y morirse, sino perderse uno y dejar que lo pierdan. No dimensionamos esa libertad.