No se puede todo en la vida


Más o menos se sabe que no se puede ser ni específico ni -menos- real a la hora -tampoco definida- de ponerse atención en cuanto a la generalidad de las palabras que contienen o contendrían el inicio y casi el flujo escencial de lo que, en general, deberíamos sentir cada uno en cada uno y por los demás dentro y fuera de uno. Partamos de la base que tenemos que volver a saber qué cosa y en qué magnitud de lo de uno significan las palabras. Honor, por ejemplo, vigor, valentía y hasta tener la plenitud de saber qué, por ejemplo, amor, felicidad, angustia son terrenos ya vencidos que necesitamos volver a sembrar. O simplemente limpiarlo al terreno. No se puede todo en la vida.
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Amor mortis


Escuché y escribí: un amor mortis que borra la trascendencia no significa un desafío para creer o no creer en lo que crees y en definir la meta clara de tu presente en la función que sabrás ser parte ya no como lenguaje sino como fuerza donde el horizonte ya no será tal ni albergará versátiles sinarquías de pretenciosas influencias sobre lo urgente que resulta hoy vivir.

Danza


Escucho y transcribo: Tus manos con las mías realizan mi danza guerrera mientras tus ojos reúnen el poder para que el deseo se mantenga, se haga una corriente vibración donde así, con el viento acechando siempre, el sendero de cada propia e íntima intención sea una última batalla de acción donde sólo sea atraído para sí quien trascienda, al menos, más allá del portal de la cocina.

No hablamos de nada


– ¿De manera que una de las bases de sus sociedad será la obediencia?
– Y el industrialismo. Hace falta oro para atrapar la conciencia de los hombres. Así como hubo el misticismo religioso y el caballeresco, hay que crear el misticismo industrial. Hacerle ver aun hombre que es tan bello ser jefe de un alto horno como hermoso antes descubrir un continente. Mi político, mi alumno político en la sociedad será un hombre que pretenderá conquistar la felicididad mediante la industria. Este revolucionario sabrá hablar tan bien de un sistema de estampado de tejidos como de la desmagnetización de un acero. Por eso lo estimé a Erdosain en cuanto lo conocí. Tenía mi misma preocupación. Usted recuerda cuántas veces hablamos de la conciencia de nuestras miras. Crear un hombre soberbio, hermoso, inexorable, que domina las multitudes y les muestra un provenir basado en la ciencia. ¿Cómo es posible de otro modo una revolución social? El jefe de hoy ha de ser un hombre que lo sepa todo. Nosotros crearemos ese príncipe de sapiencia. La sociedad se encargará de conngfeccionar su leyenda y extenderla. Un Ford o un Edison tienen mil probabilidades más de provocar una revolución que un político. ¿Usted cree que la futuras dictaduras serán militares? No, señor. El militar no vale nada junto al industrial. Puede ser instrumento de él, nada más. Eso es todo. Los futuros dictadores serán reyes del petróleo, del acero, del trigo. Nosotros, con nuestra sociedad, prepararemos ese ambiente. Familiarizaremos a la gente con nuestras teorías. Por eso hace falta un estudio detenido de la propaganda. aprovechar los estudiantes y las estudiantas. Embellecer la ciencia, acercarla de tal modo a los hombres que de pronto…

Los siete locos / Roberto Arlt / 1929