Abundancia


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Que hable Videla asusta


Que hable Videla asusta, pero no a nosotros. Pero, a pesar de estar sabiendo de alguna manera que lo que sucede es un desgastante embudo, muchos argentinos prefieren no pesar nada y dejar que siga sucediendo la real envergadura de lo que es y fue el argentino medio durante, por ejemplo, el corralito, la plata dulce, el menemismo, la fiesta de todos, los metebombas, el plan quinquenal, lo que hay más allá del centro. 

Hacerlo


Hacerlo y ganarse el mérito de haber superpuesto la firmeza de una convicción con el sentido de sólo estar. Otro día solo estando arrepentirse y deshacerlo, como quien no quiere la cosa. No es frecuente no poder resistirse cuando la convicción de hacer proviene de un calor entre la nuca y la mollera. Nadie asume que siente de ese modo bajo las circunstancias dadas después de haber perdido. Perder es barroco.