Hacerlo


Hacerlo y ganarse el mérito de haber superpuesto la firmeza de una convicción con el sentido de sólo estar. Otro día solo estando arrepentirse y deshacerlo, como quien no quiere la cosa. No es frecuente no poder resistirse cuando la convicción de hacer proviene de un calor entre la nuca y la mollera. Nadie asume que siente de ese modo bajo las circunstancias dadas después de haber perdido. Perder es barroco.